Una vez conocidas las diferencias en la forma de expresar calibres (), aún falta saber elegir el que se corresponda mejor con el tipo de caza que se quiera practicar. Esta elección se hace en relación con la potencia del proyectil y el tamaño de la pieza de caza.

 

Los animales se dividen en tres categorías: ligeros y que se tiran con bala, como el corzo; los de peso medio, como el rebeco, el sarrio o el muflón y finalmente los pesados, como el venado, el gamo y el jabalí.

La velocidad de la bala, su alcance máximo y sobre todo su energía cinética, constituyen los principales elementos de selección.

Hay que tener en cuenta que si el alcance útil de una bala esta entre 120 y 220 metros, esta sigue siendo peligrosa hasta unos 4.000 metros si las condiciones le permiten recorrer esta distancia (por ejemplo en montaña). La noción de energía cinética es fundamental ya que determina la potencia del impacto y la eficacia del proyectil.

A las tres categorías de animales anteriormente mencionados, corresponden tres niveles de energía cinética medidos a 100 metros (E 100) considerados como mínimos:

1.000 julios (corzo),

2.000 julios (rebeco, sarrio, muflón)

2.500 julios (venado, gamo y jabalí).

Hay que tener en cuenta que la energía a menudo se expresa en kilos.

Como la energía cinética está ligada al peso de la bala y al cuadrado de su velocidad residual, se miden estos dos factores. La complejidad de estos cálculos se pone de manifiesto ante las tablas de balística suministradas por los fabricantes de munición: parecen más hojas de cálculo para ingenieros que tarifas de armero.

El cuadro adjunto nos da un.a idea de los principales calibres en función de la caza de diferentes animales (click en la imagen)

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