Esta terrible enfermedad es causada por el virus de Sanareli. La mixomatosis se propaga, en gran medida, por los mosquitos y las pulgas, lo que explica en gran parte su fulgurante expansión. Pero lo que más ha contribuido a su expansión, es la suelta de animales enfermos en espacios abiertos donde el contacto con cualquier elemento natural va a ser decisivo a la hora de propagar la mixomatosis.

 

Una vez contaminado, el conejo se queda quieto, encogido. Los síntomas de la enfermedad son evidentes: tumores falsos llamados mixomas, de ahí proviene el nombre de la enfermedad, o hinchazón de la cabeza y supuración. El animal muere más o menos al mes de haberse contaminado, o incluso en menos tiempo, por inanición, asfixia, o por contraer enfermedades que encuentran en su débil estado un terreno abonado.

 

La mixomatosis, aunque aún esté presente, ha menguado en parte por la selección natural de los conejos más resistentes, pero también por la vacunación y la lucha que se ha despegado para acabar con ella.

Uno de los métodos que más resultados ha dado consiste en soltar pulgas portadoras del virus debilitado que vacunan automáticamente a los conejos.

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